Esto es lo que piensa Julia Regina de Cardenal sobre el matrimonio igualitario

Perdón.

En realidad no tenemos idea (alguna sí) de la opinión en específico de doña Julia Regina de Cardenal sobre la autorización del matrimonio igualitario en todos los estados de Estados Unidos por cortesía de la Suprema Corte de aquella nación.

Lo que sí tenemos, mientras se decide a escribir al respecto en su columna quincenal en El Diario de Hoy, es algo que hemos dado por llamar «La doctrina Regi»: un compendio de sus mejores frases contra lo que ella ha llamado la «dictadura LGTBI».

JR, presidenta de la Fundación Sí a la Vida, es una férrea opositora del aborto,  y fue quien hace 11 años acuñó la famosa frase: «Las Naciones Unidas han sido infiltradas por organizaciones gay y de pro abortistas que la están manipulando».

Dejamos entonces algunas gotas de La Doctrina Regi (ojo: se pronuncia «Reyi»).

Sobre el matrimonio:

«Este une a una mujer con un hombre para convertirse en madre y padre de los niños, fruto de su amor. Está basado en el hecho biológico que la reproducción depende de una mujer y un hombre y la realidad que los niños necesitan de su padre y su madre, quienes los crearon, para su desarrollo saludable, estable y seguro».

 

¿Y qué pasa si se quiere cambiar?

«Hay destructivas consecuencias al reinventarlo. Se pierde todo el sentido de esta institución como bien social. Le hace daño a los niños, robándoles su derecho a nutrirse de la complementariedad de su padre y madre para su sano desarrollo. Se pierde la libertad religiosa… Ya el divorcio y la cohabitación han causado muchos problemas sociales y económicos. Nuestra realidad nos muestra que los pandilleros, casi en su totalidad vienen de familias desintegradas».

 

Sobre el SIDA:

«Es reconocido internacionalmente que esta enfermedad ha llegado a niveles de pandemia, debido al desorden sexual y la promiscuidad. Si la raíz del problema ha sido identificada y reconocida, la solución lógica debería de ser lo contrario, es decir, promover el orden sexual».

 

Sobre «descubrir la identidad sexual» (las comillas son de ella):

«Los padres deben llegar antes que otras personas que pueden engañar o dañar a sus hijos, especialmente en la actualidad, que tienen a la orden del día todo tipo de pornografía y campañas de promoción de desorden sexual… Se les hace creer que es bueno experimentar para supuestamente ‘descubrir’ su ‘identidad sexual’. Se les dice que la heterosexualidad es una ‘preferencia’, poniéndola a la par de todas las desviaciones que existen… No es raro entonces ver cómo se han incrementado las violaciones de niños, experimentando con sus hermanitas, primitas o vecinitas».

[Hacemos una pauta aquí para ambientar la argumentación de la Doctrina Regi con un villancico de la familia Cardenal, la canción «Más allá», pick de la semana en Factum]

Sobre la OEA:

«En lugar de ser un foro para la defensa de los DDHH, se ha convertido en plataforma que impulsa propuestas destructivas para nuestra sociedad, tales como el aborto, el matrimonio homosexual, la denegación de la autoridad paterna sobre hijos menores, y la fraudulenta ideología de género»

 

Sobre las asociaciones feministas:

«Si realmente están preocupadas por los derechos de la mujer, en vez de usar a sus abogados para legalizar esta barbarie, ¿por qué no promueven las leyes para que las madres que tienen dificultades de quedarse con sus hijos tengan la opción de darlos en adopción sin estigmatizarlas? La violencia y la muerte nunca son la solución».

 

Sobre abortar después de una violación:

«En estos casos hay tres protagonistas: el violador, quien es el criminal; la mujer, quien es la víctima; y el bebé, quien es el inocente. ¿Por qué darle la pena de muerte al inocente? Esto no sanará el trauma de la violación sino que aumentaría su carga emocional y pondría en peligro su salud física. Necesita apoyo psicológico y espiritual, nunca un aborto. La violencia y la muerte nunca pueden ser la solución».

 

Y sobre el aborto (su especialidad):

«El negocio del aborto es explotación de la mujer no derecho. La daña física y psicológicamente. Los abortistas no defienden sus derechos sino los violan engañándolas ocultando todos los riesgos que implica el aborto y cómo matarán a sus hijos. No existe el «derecho» al aborto, a la vida. El aborto no desembaraza a la mujer, la convierte en la madre de un hijo muerto».

 

Foto principal: Francisco Campos. Tomada el 27 de junio durante la  marcha del orgullo gay en San Salvador.

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