Un día de brazos caídos en la Asamblea Legislativa

La decisión de la Sala de lo Constitucional de no reconocer la legalidad de los diputados suplentes ha calado en la Asamblea Legislativa. Tanto, que la huelga iniciada la semana anterior por los diputados propietarios fue tomada muy en serio por muchos empleados. Así es un día -oficial- de poco trabajo en la Asamblea. 


Víctor azota con fuerza los naipes en la mesa y levanta las manos celebrando. «Vaya, señores, entreguen la colecta, por favor». Los otros seis hombres que lo rodean refunfuñan y tiran las monedas de veinticinco centavos a la mesa. Todos son empleados de la Asamblea Legislativa y aunque normalmente los jueves son ajetreados, este día les ha tocado relajado y sonriente. Los diputados se han declarado en huelga y, con la sesión plenaria suspendida, el tiempo se mata jugando una partida de póquer.

«Hey hombre, ¡pónganle alguna babosada encima a ese billete, ¿no ven que se va a volar? Ahorita estamos en estado de emergencia, ¡No dejen que se les vaya el pisto, pongan cara de vivos, ve!», grita Víctor, y todos revientan en carcajadas.

Hace ocho días, el miércoles 13 de junio, en una maratónica jornada, los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia salvadoreña dictaron dos sentencias que estremecieron al país. La primera declaró inconstitucional la Ley de Amnistía, el candado legal que mantuvo en la impunidad y sin posibilidad de investigar todas las masacres y delitos de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil de los años 80.

La segunda sentencia fue para la Asamblea Legislativa. En una primera parte, esta eliminó de un plumazo un endeudamiento por $900 millones aprobado por la Asamblea el año pasado, en un proceso que había sido «congelado» por la Sala mientras determinaba su legalidad. El decreto fue inconstitucional porque, determinaron los magistrados de la Sala, fue aprobado en parte por diputados suplentes. Y aquí viene el origen de huelga: la Sala aprovechó los últimos párrafos de esa sentencia para dejar sin aliento a los diputados de la Asamblea, declarando inconstitucionales a todos sus 84 suplentes. El argumento, en resumidas cuentas, fue que ninguno de ellos fue elegido por la población en las urnas, ya que no aparecían en las papeletas de votación sino que fueron añadidos en una lista muy discreta de la que no muchos estaban enterados.

Pese a  la importacia de la derogatoria de la Ley de Amnistía, aprobada en 1993, meses después de conocido el informe de la Comisión de la Verdad -que sacó a la luz crímenes cometidos por ambos bandos durante el conflicto-, en la Asamblea el tema ha pasado casi desapercibido. Lo preocupante, a juicio de los diputados propietarios, es saber cómo trabajarán al no tener suplentes.  La presidenta de la Asamblea, Lorena Peña, del FMLN, tomó la decisión de no convocar a plenaria el jueves 21 de julio, en un acto llamado «nos hemos tomado un tiempo para analizar la situación».

Es por eso que este jueves, día en que comúnmente se realizan las plenarias, Víctor y sus compañeros de trabajo se han tomado la tarde para jugar póquer y desestresarse un poco, según dicen. Víctor no es diputado. Tampoco sus compañeros. Ellos limpian, dan mantenimiento y son motoristas de las Asamblea, los beneficiados colaterales de la huelga.

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Empleados legislativo jugando al póquer durante jornada laboral. Ese día, la Asamblea Legislativa decidió no trabajar. Foto: Bryan Avelar.

Los pasillos de la Asamblea están llenos de ausencia. De ausencia de todo. No hay decenas de periodistas corriendo detrás de funcionarios, no hay diputados gritándole al cielo en contra de los vejámenes de la oposición; el salón azul está cerrado y las luces apagadas. No hay comisiones de trabajo, no hay reuniones de fracción. Nada.

Los que sí se levantaron temprano a sus actividades este jueves fueron los diputados suplentes del FMLN, el partido que más ha protestado por la anulación. Una comisión de ellos, entre los que figuraba Damián Alegría, llegó en horas de la mañana a la fachada de la Corte Suprema de Justicia para protestar e interponer un recurso de amparo, pidiendo que les devuelva su cargo.

El objetivo de los suplentes de izquierda es que, tal como lo establece la Constitución de la República, la Corte en Pleno pueda frenar la resolución de la Sala de lo Constitucional. «En esta ocasión lo que nosotros estamos denunciando es una vulneración a nuestros derechos, cuatro personas nos han violentado nuestros derechos, y eso no es posible», dijo el suplente Carlos Mario Zambrano, frente a las cámaras de televisión.

Las funciones de un suplente, además de ocupar el cargo de un propietario del mismo partido durante la sesión plenaria, son las de asistir a las comisiones de trabajo en ocasiones que el propietario no pueda ir, así como trabajar en propuestas de reforma o de ley para ser discutidas en el pleno y ayudarle en otros quehaceres legislativos. No hay un salario definido, pero la mayoría están contratados como asesores en la misma Asamblea.

Así lo explica este mismo jueves en la tarde el diputado Francis Zablah, del partido GANA, quien convocó a los medios de comunicación para que vieran cómo su suplente, Rodrigo Ramírez, presentaba una propuesta de ley para darle pasajes gratis a todas las personas con alguna discapacidad física en los autobuses del transporte colectivo.

«Los diputados suplentes sí trabajan», dijo Zablah, con firmeza, ante las cámaras de televisión. «Sí trabajan y esta es la prueba, que Rodrigo venga a presentar esta propuesta de ley. Él pasa formulando y proponiendo leyes, esa es parte de su trabajo,» dijo Zablah.

Ramírez es el suplente de Zablah desde que así lo decidió su partido, luego de que este último ganara su curul en las pasadas elecciones de marzo de 2015. En todo este año y cuatro meses que ha pasado desde entonces, casualmente, esta es la primera vez que Ramírez presenta una propuesta de Ley. Zablah lo admite.

«Ehhh… sí, esta es la primera vez que él presenta una propuesta», dice Zablah, interviniendo ante las preguntas, como para salvar a su suplente con poca experiencias ante la prensa.

El suplente ocupa el lugar de Zablah en todas las reuniones de la comisión de Familia, todos los miércoles por la tarde. Todos. Así lo acepta el diputado de GANA que nunca ha asistido a la comisión que le fue encomendada, algo que, lejos de verlo como malo, lo califica de una «oportunidad» para su suplente.  Zablah está convencido que a su suplente le interesan mucho los temas de familia.

—¿Y cuanto gana el diputado suplente por las veces que lo cubre?, le pregunto a Zablah.

—Nada. Él no gana nada. ¿Alguna vez te han pagado a vos por cubrirme?, le pregunta Zablah a su suplente, haciendo un gesto de extrañeza.

—¿O sea que él trabaja de gratis?, le insisto.

—Sí, contesta, escueto, el diputado y mira hacia los lados.

Luego de la breve conferencia ante las cámaras, Zablah habla nuevamente con Factum y confiesa que mintió.

—Mirá, la verdad es que él gana un salario pero no es por ser suplente. Gana una pequeña comisión, pero esa es como analista de la fracción legislativa.

—¿Cuánto gana?

—¿Cuánto es que ganás, vos?, le pregunta Zablah a su suplente.

—… Mil cien, algo así, contesta el suplente.

Pero para convencernos de que el trabajo de un diputado es cansado, Zablah detalla su agenda semanal. «Mire, el lunes recibo a toda la gente que viene del departamento con alguna necesidad; el martes tengo reunión en las comisiones de Economía desde las 9:00 de la mañana hasta cerca de las 12:00 del mediodía, y luego, desde la 1:00 de la tarde hasta cerca de las 4:00 en la de Medio Ambiente», dice Zablah, y suma mentalmente las seis horas de arduo trabajo este día.

El miércoles en la mañana el diputado se reúne en la comisión Financiera desde las 9:30 de la mañana hasta cerca de las 12:30 y se toma la tarde libre porque le da «la oportunidad» a su suplente para que lo cubra en la comisión de Familia. Ese día son tres horas de trabajo. «Y todo esto es cierto. Ahí lo podés comprobar, yo lo publico en mi Facebook», dice el diputado.

El jueves son muchas veces maratónicas sesiones plenarias que pueden durar hasta ocho, dieciséis o más horas, dependiendo de la cantidad de temas a tratar y de la relevancia política de estos. En estas jornadas, por su puesto, muchos de los diputados llaman a sus suplentes para que los cubran medio turno, ya sea al inicio o al final de la jornada, cuando no es que toda.

«Y el viernes sí no le voy a mentir, casi no venimos a la Asamblea, pero es porque andamos haciendo trabajo de campo. Es porque andamos en el terreno y no podemos estar aquí al mismo tiempo, pero esa es una tarea importante también para nosotros, ¿vea?», dice Zablah.

Mientras el diputado de GANA y, por supuesto, su suplente, presentaban la propuesta de ley, la Junta Directiva de la Asamblea había convocado a una reunión de emergencia a puerta cerrada en la octava planta del edificio legislativo. Al finalizar, la diputada Lorena Peña llamó a conferencia de prensa para anunciar el cese de la huelga  y convocar a comisiones para esta próxima semana.

La presidenta de la Asamblea Legislativa, Lorena Peña (FMLN), al anunciar que no convocaría plenaria para el jueves 21 de julio.

La presidenta de la Asamblea Legislativa, Lorena Peña (FMLN), al anunciar que el trabajo regresaría al seno legislativo. Foto: Bryan Avelar.

Sola, en la sala de reuniones de la Junta Directiva, Peña contrarió la opinión del secretario general de su partido Medardo González, quien por la mañana de este mismo día sugirió que ningún diputado iba a trabajar mientras no fueran restaurados los suplentes. «Yo estoy sola porque sola doy la cara siempre», respondió Peña al preguntarle por qué no había más diputados respaldándola al dar el anuncio.

Sin embargo, a pesar de reconocer como suya la potestad de llamar a trabajar o no, Peña aclaró que será la Junta Directiva la que decida si los suplentes serán llamados en un acto de rebeldía al fallo de la Sala de lo Constitucional o si se acatará la sentencia. «Cuando veamos la agenda en la Junta ahí van a estar los llamamientos a los suplentes. Si la Junta acepta ese punto, los llamamos. Si no, no», dijo la presidenta de la Asamblea, y antes de marcharse de la conferencia soltó una última frase entre risas: «De todos modos la ley es clara y ahí está, si se cumple, es otra cosa».

 

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