¿Arranca la mejor liga del mundo?

Este viernes arranca una temporada nueva en uno de los campeonatos de fútbol más importantes del mundo: la Liga BBVA de España.

La pugna en el duopolio del FC Barcelona y Real Madrid CF vuelve a plantearse como el principal atractivo para los aficionados de estos equipos, aunque el movido verano de traspasos que el Atletico de Madrid sostuvo le ha fortalecido para postularse nuevamente en una discusión que incluso podría admitir también a otros protagonistas como el Valencia CF, el Sevilla FC y quizás hasta el reciente súper campeón de España, el Athletic Club de Bilbao.

El crecimiento de la “clase media” hace pensar que quizás por fin veremos un campeonato un poco más interesante que lo que establece la norma. Esta semana pasada, John Carlin (reconocido escritor y periodista inglés) escribía  un interesante artículo en el que enaltecía el dominio europeo que los clubes españoles han tenido en los últimos años sobre los principales equipos de otros países, en especial, sobre los que muchos ubican como exponentes de «la presunta mejor liga del mundo»: los ingleses.

¿Pero qué liga es la mejor?

Carlin ubica los siguiente puntos a favor de la English Premier League:

  • Que poseen un mejor promedio de asistencia a los estadios (14 millones de personas acuden a los estadios ingleses y un poco más de 10 millones lo hacen a los estadios españoles).
  • Que poseen más candidatos reales a ganar el título: Chelsea, Manchester City, Arsenal y Manchester United, mientras que en España solo hay dos (Barcelona y Real Madrid).
  • Que los resultados en Inglaterra son menos previsibles.
  • Y que la EPL gana mucho más dinero (principalmente debido a los ingresos de la televisión).
  • Que en la liga inglesa se juega con más dureza y velocidad que en España.

A la vez, destaca los siguientes puntos a favor de Liga Española:

  • Que en España hay más espectáculo, pues se juega con más «arte e inteligencia» y eso implica una mayor «efectividad».
  • Que los resultados en los cinco años en competiciones europeas demuestran una abrumadora superioridad española.

Con esos dos argumentos, Carlin encuentra insumos suficientes como para lanzar una afirmación que quizás es la más reseñable de su escrito:

«Que no solo el Real Madrid y el Barcelona son mejores que el Chelsea, el Arsenal y el Manchester City, sino que el Sevilla y el Valencia son mejores que los tres grandes de la Premier también. El Athletic de Bilbao es mejor que el Tottenham, el Rayo Vallecano es mejor que el West Ham, el Villarreal que el Stoke City, y así sucesivamente».

Queda entonces analizar primero la definición de «mejor» con la que se miden las cosas.

Lo cualitativo no merece demasiada lectura, ya que es pura apreciación subjetiva ubicar dónde está el «arte y la belleza» que menciona Carlin. Lo que para él puede resultar «artístico» o «bello», para otra persona podría ser distinto. Por lo tanto, se infiere que Carlin asimila «lo mejor» de acuerdo a lo cuantitativo, y lo hace basado en los resultados particulares que los equipos españoles han registrado en los últimos años, en la única manera que existe para medir a todos en la misma sartén: las competiciones europeas.

En ellas hemos visto que, de la Champions League, tres de los últimos cuatro finalistas han sido españoles. Y en las dos ocasiones se ha impuesto un representante ibérico (Real Madrid y Barcelona).

Mientras que en la Europa League hemos visto coronarse dos veces al Atletico de Madrid y al Sevilla en los últimos seis años (con el Athletic de Bilbao como subcampeón en una ocasión).

Son registros que le dan la razón a Carlin.

Ahora bien, donde quizás se le disparan las cabras con su argumentación es cuando afirma que la clase media española es superior incluso a los cuatro ricachones de la clase acaudalada inglesa.

En la Europa League del año pasado, por ejemplo, no podría hacerse una evaluación justa con esa afirmación porque sencillamente ninguno de los cuatro grandes ingleses concursó en esta competencia. Chelsea, Arsenal y City pelearon (y fracasaron) en la Champions League, mientras que Manchester United no jugó ninguna competencia europea. Quienes sí lo hicieron fue Liverpool, Tottenham Hotspur y Everton, pero estos tres clubes pertenecen actualmente (si tomamos en cuenta sus presupuestos) a la clase media inglesa, no a la élite.

Más interesante es buscar la manera de sostener la osada afirmación de Carlin revisando enfrentamientos directos entre los implicados en los últimos diez años. Por ejemplo:

  • Arsenal y Sevilla se han enfrentado dos veces en competencia oficial en los últimos ocho años. Fue para la Champions League de 2007 y repartieron partidos. Arsenal venció 3-0 a Sevilla en Londres, pero luego hubo revancha andaluza (3-1) para la vuelta.
  • Arsenal no ha enfrentado a Valencia, Atlético de Madrid o Athletic de Bilbao en competencia oficial en los últimos diez años.
  • Chelsea y Atlético de Madrid se han enfrentado en cinco oportunidades en los últimos seis años, con dos victorias colchoneras, una de los blues y dos empates.
  • Chelsea y Valencia se han enfrentado seis veces en los últimos nueve años. El dominio ha sido de los londinenses con tres victorias y tres empates.
  • Chelsea no ha cruzado caminos con Sevilla y Bilbao.
  • Manchester United cayó en dos ocasiones de la Europa League contra el Athletic de Bilbao en 2012.
  • Manchester United no se ha cruzado en el camino de Atlético de Madrid y Sevilla en partido oficial.
  • Manchester City no se ha enfrentado a Atlético de Madrid, Bilbao, Valencia o Sevilla.

Por ende, entre los mencionados, el registro de estos duelos deja un saldo de cinco victorias españolas y cinco victorias inglesas en competencias oficiales en los últimos diez años.

Paridad total.

Tomando en cuenta los head to heads, John Carlin puede afirmar que existe igualdad en la comparación que hizo, pero no puede asegurar que la clase media española es superior a la élite inglesa. Y menos decir que esa supuesta superioridad es abrumadora. Sobre todo cuando se toma en cuenta el factor más determinante del rey de los deportes en la actualidad: el dinero.

Money talks

El fútbol actual es cuestión de dinero. Lo ha entendido incluso Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, quien hace dos años, cuando disputaba una liga que terminaría ganando, afirmó que el campeonato español era «una liga aburrida», en referencia al desbalance económico que aún favorece a Real Madrid y Barcelona.

Ahora el Atlético de Madrid ha comprendido que ya no alcanza solamente con apostarle al heroico esfuerzo físico para contrarrestar el talento de figuras millonarias. El equipo del Cholo tuvo que reinventarse (de nuevo) para el próximo campeonato y lo ha hecho al estilo de sus competidores principales: a fuerza de golpe de chequera. Los rojiblancos han apostado por reforzar la profundidad de su banco fichando hasta ocho futbolistas de alta cotización en el mercado (Jackson Martínez, Filipe Luis, Luciano Vietto, Stefan Savic, Ferreira Carrasco y Matías Kranevitter, además de los cedidos y recapturados Rubén Pérez y Oliver Torres). Eso sí, para hacerlo tuvieron que vender o ceder a 15 jugadores (entre ellos piezas claves, como Arda Turán, Joao Miranda, Mario Suárez y Mario Mandzukic). Es decir, el Atlético ha tenido que reconstruirse gastando 106 millones de euros, para intentar competir.

Su caso no es el único entre los clasemedieros. Más gastón resultó el Valencia, que invirtió 109 millones de euros para comprar en propiedad a jugadores como Álvaro Negredo, Rodrigo Moreno, André Gomes, Joao Cancelo, Mathew Ryan y Santi Mina.

La crisis económica española parece no afectar demasiado a sus principales clubes de fútbol. El tremendo gasto de Real Madrid, Barcelona (aún limitado por una sanción de la UEFA), Valencia y Atlético de Madrid les hace competir en la guerra de millones con sus colegas ingleses. En la EPL, equipos como Chelsea –usual despilfarrador– únicamente ha gastado 52 millones de euros (cifra alcanzada con el reciente fichaje de Pedro); Arsenal ha mantenido su típica austeridad con apenas 16 millones gastados (cifra que podría cambiar drásticamente si se confirma el rumor de que pagarán 63 millones por Karim Benzemá); mientras que los dos gigantes de Manchester han sido fieles a sus costumbres derrochadoras, con 98,5 millones para el United y 84,2 para el City ( a expensas de confirmar si fichan en estos días a Kevin De Bruyne).

Puede afirmarse entonces que España está dando pasos acelerados para no solo demostrar su dominio reciente en la cancha, sino también competir en la guerra del gasto en fichajes, territorio donde, curiosamente, este año no han descollado especialmente ni Real Madrid (sin un galáctico rimbombante en la pasarela) ni Barcelona (con camisa de fuerza hasta enero, cuando por fin puedan debutar Arta Turán y Aleix Vidal).

¿Y qué ocurre en el tercer mundo liguero? Pues luego del gasto del Sevilla (20 millones) y del Villarreal (19 millones), aparece lo que Calle 13 daría en llamar «el baile de los pobres»:  la Real Sociedad (8.2), Betis (7.6), Celta (6.7), Málaga (4 millones), Levante (2 millones), Las Palmas (1.9) y el Granada (1.3).

Ellos incluso podrían cantar «los de atrás vienen conmigo» y generar empatía con los pobres más tristes de la liga, a los que (como bien canta Joan Manuel Serrat) habría que «revisarles si tienen en regla sus papeles de pobres»…

Entre ellos –los que no han invertido un euro aún en fichajes– hay un ilustre Athletic de Bilbao, reciente ganador de la Súper Copa española; un Deportivo La Coruña que apenas hace 15 años fue campeón de liga; un Getafe que ha hecho magia para incorporar a nueve futbolistas a coste cero; y finalmente el Eibar, Espanyol, Rayo Vallecano y Sporting de Gijón.

¿Ocurre lo mismo en la Liga Premier inglesa? Pues sí… y no.

Pobres también hay en la EPL, pero son pobres como el Crystal Palace, que no puede competir con los consentidos de los grandes patrocinadores, pero sí pueden gastar 14 millones de euros solo en el fichaje del francés Yohan Cabaye. Se trata de otra estirpe de pobres, los que no gozan de la simpatía, por ejemplo, de Etihad Airways, que por los próximos seis años le pagará 112 millones de euros anuales como patrocinio al Manchester City. Pero sí que tienen más dinero que los más pobres españoles.

John Carlin arroja la opinión de que Rayo Vallecano es mejor que Crystal Palace, por ejemplo. Lastimosamente, no existe una copa de los pobres, donde los que cada año aspiran únicamente a mantener la categoría pudieran medirse entre sí.

Eso sí, el dinero bien ayudaría a tener algunos indicios. Informaba el sitio web Cronista.com que «el fútbol español […] genera en ese país 7 mil 600 millones de euros (el 0,75% del PBI), 140 mil puestos de trabajo y una recaudación en concepto de impuestos de 2 mil 896 millones de euros, según un estudio de KPMG con el apoyo de La Liga».

Existe a partir de este año un nuevo reparto de los derechos de televisión de La Liga, y que beneficia a todos los clubes participantes. Javier Tebas, presidente de la LFP, espera alcanzar 1,200 millones de euros en este año, una cifra que –aunque superior al pasado reciente– continúa estando lejos de los 2,400 millones por año que ingresará la Premier League a partir de 2016.

¿Influye esta realidad a la hora de mencionar si una liga es mejor que otra? En lo administrativo es obvio que sí (la inglesa sobre la española)… Ahora bien, ¿lo administrativo influye en lo deportivo?

Es una buena pregunta para lanzarle a John Carlin, ¿no?

Si respondiera que no, que lo administrativo no es determinante en lo deportivo, entonces me encantaría repreguntarle si consideraría igual de probable que el FC Barcelona hubiera ganado todo lo que ha ganado en el último año si se viera incapacitado de sostener los salarios de Messi, Neymar, Suárez e Iniesta.

Intentaré lanzarle la pregunta en su cuenta de twitter.


 

*Foto de portada tomada de Flickr, con licencia Creative Commons.

 

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