Veinte años de Vive Latino

El encuentro de música latina más grande del continente cumplió dos décadas de existencia y lo celebró con un cartel de bandas que remitieron a la nostalgia de un pasado cada vez más remoto. Revista Factum volvió a estar presente para narrar los momentos más emblemáticos de las presentaciones de algunos de los grupos y solistas que más destacaron en el Vive Latino 2019.

La edición del año 2019 pareció rendir homenaje a viejos iconos de la música. También mantuvo la esencia de sus orígenes, veinte años después; aunque adaptándose a los cambios que han surgido en la medida que el festival ha ido creciendo. Cuando el Vive Latino inició, no había proyecciones de documentales, ni zona para que roquearan los niños que han nacido y crecido acompañando la historia del festival, ni juegos mecánicos, ni tampoco funciones de lucha libre. Veinte años han pasado, el Vive Latino se ha venido transformando, pero lo esencial continúa siendo lo que los músicos aportan.

Dos periodistas de Factum comparten sus impresiones al respecto de algunos de los shows ofrecidos por los siguientes grupos y solistas:

Jumbo, Ximena Sariñana, Enrique Bunbury, Santa Sabina, Caifanes, Ilegales, Café Tacvba, Korn, Foals, Gandhi, Maldita Vecindad, Fobia, Los Tres y La Orquesta Mondragón.

Escrito por: Gerson Vichez y Orus Villacorta

 

 

 

Café Tacvba rompe el curso de las épocas

Pocas bandas legendarias podían jactarse de un catálogo de canciones actuales con verdadera relevancia en este Vive Latino. Una de esas era Café Tacvba. Con un aura esotérica los mexicanos rompieron el silencio con “Futuro”, de su última producción. Bien recibida. Pero el público asistente estaba ahí por las clásicas, así que “Matando” y “Disolviéndonos” no tuvieron una buena recepción, pese a su magnifica ejecución. Sin embargo los tacvbos distan mucho de ser novatos e iban cargados de sus éxitos para encender a los asistentes. También contaron con invitados como las chicas de Flor de Toloache para “Ojalá que llueva café” y Álvaro Henríquez, vocalista de Los Tres, para “Déjate Caer”. La fiesta también tuvo espació para la reflexión, donde Rubén habló de la importancia de las luchas feministas, ecologistas, indigenistas y antiespecistas. Porque para los tacvbos la música también es un instrumento para hacer conciencia.

Escrito por Gerson Vichez

América Central dijo «presente» con Gandhi

El rock hecho en Centroamérica es uno de los que más debe batallar para abrirse un paso en el continente. La falta de industria musical y la poca unión entre los países para crear un circuito que permita exportar a los artistas de mayor nivel y arrastre hace que pocos reflectores apunten hacia la tripita que une al norte con el sur. Por eso es que Gandhi, una de las bandas más importantes del rock costarricense debió esperar más de 25 años de historia para llegar a un festival como el Vive Latino. Un pequeño grupo de fans –ticos en su gran mayoría– les acompañó en la Carpa Intolerante. En el mismo horario estaba tocando Ska-P en el escenario principal y resultaba complicado competir con la banda de Vallecas. Pero Gandhi ofreció, sin frustrarse demasiado por el poco público, un gran show, en el que repasaron algunas de sus canciones más importantes («Señor Caballero», «El invisible», «Quisieras»), como también algo de lo nuevo que están produciendo en la actualidad, como el tema «Boicot».

Con la participación de Gandhi en el Vive Latino, Centroamérica ya ha mostrado algunos de sus artistas más representativos, aunque el número sigue siendo todavía bastante pequeño para el nivel de talento que posee la región. En el pasado, Guatemala ha sido representada por bandas como Easy Easy, Malacates Trébol Shop y Viernes Verde; Costa Rica ha participado en el festival con Las Robertas, 424, Akasha y ahora Gandhi; mientras que de El Salvador únicamente ha podido actuar el grupo Adhesivo en el año 2012.

Aún falta por ver que países como Belice, Honduras y Nicaragua puedan tener también una representación en un festival que expone qué es lo que está ocurriendo en las escenas musicales de cada región del continente.

Escrito por Orus Villacorta

"¿Quién embarazó a Jonathan Davis?"

El 20 aniversario del Vive Latino también coincidió con las conmemoraciones de los discos Issues” (1999) y el recién homenajeado con una gira “Follow the Leader” (1998), de Korn. Banda que salió al escenario principal durante los primeros minutos del lunes. La entrada fue de rockstars, pero con panza. “¿Quién lo embarazó?”, gritó alguien desde el público al ver a Jonathan Davis. Pero los chistes fueron aplacados con “Falling Away From Me”. Los presentes eran nuevos adultos, o como estilan llamarle los mexicanos: chavorrucos. Por eso ovacionaron gestos como el cerrar “Shoots and Ladders” con “One”, de Metallica; o el juego con “We will rock you”, de Queen, para “Coming Undone”. Korn nació como una ruptura sonora y estética para el rock y el metal, y aunque la ortodoxia aún dude en canonizarlos, ya son un clásico.

Escrito por Gerson Vichez

A Caifanes le sobra historia, pero le falta garganta

Si la historia de Caifanes será contada en el futuro con la admiración y respeto que esta banda merece, se recordará más el regreso que tuvieron en el año 2011, con Alejandro Marcovich al control de la guitarra, el instrumento más distintivo para adornar las canciones compuestas por Saúl Hernández. En cambio, la presentación de 2019 fue más una muestra de la decadencia, a pesar de la resistencia. Sí, los ingenieros de sonido no hicieron un gran trabajo para la banda que ocupó el horario y escenario estelar en la jornada del 16 de marzo; pero lo cierto es que la garganta de Saúl ya no está para grandes esfuerzos. Desde los graderíos, la acústica era pésima. Así que la presentación de la que muchos consideran como la banda más importante de la historia del rock mexicano –aunque Café Tacvba ha venido usurpando con una vigencia perpetua ese lugar– solo fue rescatable porque sus temas ya no son canciones: son himnos.  La banda aprovechó para presentar «Heridos», el primer adelanto de lo que será su nuevo disco, por fin, con temas inéditos. Y es que Caifanes ya no está para sostenerse con conciertos nostálgicos. Se necesita de música nueva. Saúl aprovechó el show para dar un discurso de tintes políticos y sociales. Hizo notar que hay una esperanza por superar las «heridas» que han dejado tantos sexenios de injusticia y mala administración de las políticas públicas en México.

Escrito por Orus Villacorta

Fobia compartió la última rebanada de su "pastel"

Mujer, mujer, el diablo te viene a ver…”, coreaban al unísono unas 70 mil personas reunidas en el escenario principal del Foro Sol para ver a Fobia, la noche del sábado. Esta banda mexicana –muchas veces incomprendida por la escena de rock y alternativa– llegó a sus 30 años de existencia. Para celebrarlo publicaron un álbum en vivo llamado “Pastel”, con más de 30 cortes. Y esa misma experiencia presentaron en el Vive Latino. Claro, acortada, pero con la misma calidad tanto en el sonido como en la escenografía. Por ser una de las bandas que más polarizaban la opinión, sus seguidores tienen una entrega verdadera, muchos con mantas que tenían mensajes de devoción. Una de ellas logró llegar a las manos de Leonardo de Lozanne, el carismático vocalista de la agrupación, que la extendió y agradeció al público. A pesar de que la mayor parte del setlist fueron éxitos, los congregados no dejaron de pedir “otra”, pero el tiempo en los festivales es estricto y las luces terminaron por dar paso a la imagen genérica del Vive que indica que el show terminó. 

Escrito por Gerson Vichez

Bunbury volvió a imponer su religión

A veces pareciera que lo de Enrique Bunbury en México es algo más que la afición de un público hacia un artista. A ratos, más bien, parece religión. Da igual si el «aragonés errante» exhibe por el continente su catálogo de canciones –como solista o de Héroes del Silencio–. Es volver a la Ciudad de México y una masa de 50 mil personas se las arreglan para empaquetarse en una lata de sardinas para cantar junto a Bunbury. Da igual si ya ha presentado varias veces a la ‘chilanguitud’ la gira de «Las Expectativas» –su disco más reciente–. El público siempre está ahí. Para el domingo del vigésimo aniversario del Vive Latino, Enrique intentó complacer a todos los públicos posibles. Hubo canciones recientes («Cuna de Caín», además de una versión más acústica de «Parecemos tontos»); canciones de Héroes del Silencio (las reversiones de «Mar adentro» y «Maldito duende»); canciones insignia de los Santos Inocentes («Hay muy poca gente»); y canciones de la etapa del Huracán Ambulante («Que tengas suertecita» y «Lady Blue»), entre otras.

Pero entre todo su show –dueño de un impecable sonido, por cierto–, quizás lo más reseñable fue el tino de las palabras que Bunbury utilizó para presentar «El Extranjero»:

«Me gustaría dedicar esta canción a todos los hermanos centroamericanos que han estado recorriendo todo México para llegar hasta la frontera de Tijuana, intentando entrar a Estados Unidos. También a los todos los hermanos mexicanos que intentan diariamente cruzar la frontera. A todo ellos: ¡Extranjero soy!»

Escrito por Orus Villacorta

La estatura de Los Tres en el repaso de su carrera musical

Desde 2014, los chilenos de Los Tres han presentado a solo dos miembros de su formación clásica, debido a la salida del guitarrista, Ángel Parra. Sin embargo, la banda está lejos de mostrar debilidad musical en vivo. Su vocalista, Álvaro Henríquez vestía como una versión adulto-roquera del expresidente de Cuba, Raúl Castro. Álvaro es poco expresivo, pero la calidad de la presentación de la banda que dirige es la verdadera muestra de respeto a su público. También reconoce a Café Tacvba como una banda hermana, por eso no fue sorpresa que dos de sus miembros fueran sus invitados: Rubén Albarrán y Meme. El primero para “Un amor violento” y el segundo para “Olor a gas”. Además tocaron “Déjate caer” pero en versión tacvba, es decir, como fue grabado en el EP de 2003, “Vale Callampa”. Los Tres estaban conscientes que no eran de los platos principales de ese domingo, incluso bromearon como que ya casi terminaban para que el público migrara a ver a Bunbury. Sus 12 temas parecieron cortos, en especial porque dejaron al público pidiendo más al cerrar con la magnífica “La espada y la pared”.

Escrito por Gerson Vichez

Santa Sabina y sus tres décadas de fineza

U no de los espectáculos que más esperaba en la edición de este año del Vive Latino era el regreso de Santa Sabina, a quien considero parte de lo mejor que el rock mexicano ha tenido en su historia–y, tristemente, uno de los grupos más infravalorados–. Celebraban, además, treinta años de existencia. El mes de marzo es significativo en Santa Sabina. El 11 de marzo de 2011 falleció Rita Guerrero, «la comandanta» de la banda, cantante-vampiresa que terminaría dejando una huella en toda la escena musical, no solo en la del rock. A Rita se le extraña a mares y su lugar es difícil de llenar. La banda presentó un show con distintos invitados (Descartes A Kant, Rubén Albarrán, Amanditita, Jessy Bulbo, Alfonso André, Denise Gutiérrez y el coro Rita Guerrero) para interpretar clásicos como «La garra», «Chicles», «Estando aquí no estoy», «Incierto destino», «Azul casi morado» y «¿Qué te pasó?» (que fue la que abrió el concierto). Sin embargo, a pesar del aporte de los invitados, las canciones que más disfruté fueron aquellas en las que la banda ocupó las pistas de la voz de Rita Guerrero, como por ejemplo con «Una canción para Louis» o «El Ángel»; una muestra de lo mucho que se le extraña a la tapatía.

El Vive Latino presenta siempre estilos y géneros que convocan a una gran cantidad de público, pero siempre cuela un par de artistas que quizás no son tan masivos, pero que aportan una fineza, complejidad y pulcritud musical que se aprecia mejor, de hecho, cuando no hay tanta gente para arruinar al que debería ser siempre la invitada especial de la fiesta: la música. Santa Sabina (y Robi Draco Rosa) cumplieron ese papel en el XX aniversario del Vive.

Escrito por Orus Villacorta

El show de Ximena Sariñana fue la ocasión perfecta para que "bailaran las niñas"

Una de las pocas presentaciones de mujeres en la vigésima edición del Vive Latino fue la de Ximena Sariñana, quien en su carrera encontró la clave para moverse entre la escena alternativa y el pop mainstream, por eso consigue estar en espacios como este. Tanto el público como el escenario estaban en su mayoría compuesto por mujeres. Por eso, la cantante mexicana no dudaba en dedicar su show para que “bailen las niñas”, haciendo juego con el nombre de su última producción: “¿Dónde bailarán las niñas?”, recién estrenada.

Su presentación inició con el tema clásico “Mediocre”, con el que los curiosos pudieron darse por satisfechos y dejar espacio para sus verdaderos seguidores, a quienes entregó un espectáculo completo, con músicos de primer nivel, coreografías y diferentes emociones, que terminaron en baile y celebración, con canciones como “¿Qué tiene?”, “Si tú te vas” y “Vidas paralelas”. No hubo una sola de las mujeres en el escenario que no fuese mencionada en los agradecimientos finales de Ximena, incluida cada una de las bailarinas y coristas, pese a que eran un par de decenas.

Escrito por Gerson Vichez

La vida de Ilegales entre las hormigas

De todos los conciertos que había anunciado el Vive Latino de 2019, el que más me emocionaba era el de Ilegales (de España), una banda que es historia pura del rock ibérico y que en los últimos años ha recobrado notoriedad a raíz de la publicación del documental «Mi vida entre las hormigas».

Ya sobre la tarima, el show de Jorge Martínez y compañía fue lo que se esperaba y mucho más. Por suerte, Ilegales no es uno de los grupos más conocidos del rock en español. Estoy convencido de que debido a su actitud ‘macarra’, junkie y rompelaspelotas, lo peor que les pudiera haber ocurrido es que se volvieran populares.

Frente a ellos desfiló una pequeña legión de fieles latinoamericanos que no todos los días tienen la oportunidad de verles actuar en vivo. Los fans agradecieron el repaso de una trayectoria de 40 años que circuló por canciones como «Agotados de esperar el fin», «Bestia bestia», «Dextroanfetamina», «Eres una puta», «Enamorados de Varsovia», «Hola Mamoncete», «Chicos pálidos para la máquina», «Problema sexual» y varias más.

Fue una lástima que tuvieran apenas 40 minutos para desarrollar un espectáculo que estuvo tan bueno que dejó a la multitud con ganas de mucho más, a pesar de que lograron ofrendar 16 canciones en total. Para mí, Ilegales, lo mejor del Vive 2019.

Escrito por Orus Villacorta

Homenaje a la Maldita Vecindad y los hijos del quinto patio

La tarde del sábado, el Vive Latino vivió un encuentro de bandas muy especial. Muchos caminaban entre un escenario y otro, cuando en un pequeño escenario del espacio reservado como «Momentos Indio»– donde normalmente actúan bandas pequeñas o de covers para los transeúntes–, sin mayor anuncio, empezaron a sonar las notas de “Un gran circo”, en el comienzo de un pequeño homenaje a la Maldita Vecindad que desató una estampida humana a ese sector y un gran baile.

Entre los músicos estaban, de hecho, dos integrantes de La Maldita (Pato y Aldo), acompañados por músicos de la conocida banda local Nana Pancha. Juntos tocaron un par de canciones más de la banda que nació en la colonia Santa María La Ribera –»Solín» y «Pachuco»–, ocasión para la que invitaron a Salvador Moreno (La Castañeda), Dr. Shenka (Panteón Rococo) y Rubén Albarrán (Café Tacvba), quienes generaron la locura de los congregados.

A la hora de cantar «Pachuco», Rubén –quien en algún momento se dejó llevar tanto por la emoción que se quiso parar sobre un monitor y terminó sufriendo una caída– aprovechó para decir que sin el  trabajo de La Maldita no existieran bandas como Cafeta. Luego Pato agradeció a los que se detuvieron a disfrutar y los invitó a seguir gozando del festival.

Escrito por Gerson Vichez

Jumbo amplificó la intimidad de su "manual de viaje"

Mientras escuchábamos con Vichez a Jumbo en el escenario principal del Vive Latino, comentábamos acerca de lo complicado que resulta trasladar la intimidad de un concierto acústico –diseñado originalmente para un lugar pequeño y cerrado– a la dinámica de un concierto de estadio. Hay matices de los arreglos de las canciones que se pierden. Resulta una misión titánica para los ingenieros de sonido que controlan la consola.

A Jumbo le ocurrió un poco de ello. Las guitarras –parte fundamental de los arreglos del disco acústico «Manual de viaje», que presentaban en vivo para unas 30 mil personas– no se lograban percibir de la misma manera que en la grabación de estudio. Les rescató que tienen un catálogo de canciones que ya han calado en la historia del pop rock mexicano de los últimos 20 años. Arrancaron con «En repetición» y guardaron para el final a sus mayores éxitos: «Fotografía», «Siento que…», «Rockstar» y «Cada vez que me voy».

El mejor momento llegó cuando invitaron a Álvaro Henríquez –cantante de Los Tres, de Chile– para que les acompañara en el tema «Después». La voz de Clemente Castillo, el slide de la guitarra de Flip Tamez y la participación de Henríquez nos transportaron 18 años atrás en el tiempo.

Escrito por Orus Villacorta

Foals y cómo el indie rock también ya vende nostalgia

Mexico is the shit” decía la chaqueta escogida para el Vive Latino por Yannis Philippakis, el líder y vocalista de la banda Foals. Sin mediar palabras, la banda originaria de Oxford, Inglaterra, descargó toda su energía con “On the Luna”, un tema de su última producción “Everything not saved will be lost – Part 1”.

A pesar de que el escenario no era de los principales, no estaba a tope, pero los asistentes estaban comprometidos con la banda, coreando cada una de sus canciones. El manejo de la energía fue inestable –Foals intercalaba momentos eufóricos que cortaba de golpe con temas relajados–, sin embargo sus fanáticos no oponían resistencia y se dejaban llevar al lado que los ingleses gustaran.

La ejecución instrumental y vocal fue impecable. No hubo disco sin recorrer, pero las canciones mejor recibidas fueron las de su álbum debut: “Antidotes” (2008), porque el indie rock ya está en edad de empezar a vender nostalgia.

Escrito por Gerson Vichez

La Orquesta Mondragón mantuvo vigente su legado

Ua de las características principales de la vigésima edición del Vive Latino es que presentó en cartelera a muchos artistas del pasado más remoto del rock hispanoamericano. Este fue un festival que juntó a artistas como El Tri (y su medio siglo de existencia en las altas y bajas del rock mexicano), Javier Bátiz (y sus 62 años de carrera musical), Carlos Santana (quien a mediados de la década de los cincuenta comenzó el estudio de la guitarra bajo la tutela del mismo Javier Bátiz) y, desde España, llegó el acto de rock histriónico y humorístico de la Orquesta Mondragón, la banda liderada por el célebre personaje de Javier Gurruchaga, una institución viviente, con 43 años de presencia en la movida artística de antaño en España.

Amparados, en buena parte, por las canciones que compusieron en colaboración con Joaquín Sabina, la Orquesta Mondragón propuso un set corto por el que desfilaron grandes clásicos de la banda, como «Caperucita roja» y «Corazón de neón», que fueron las más aclamadas por un público entregado.

Entre lo más destacado de su presentación destaca la voz intacta que mantiene Gurruchaga. Sin embargo, entre lo que quizás podría mejorarse debo mencionar que, teniendo apenas 40 minutos para mostrar su repertorio, la banda «gastó» tiempo en hacer un cover de «Imagine» (de John Lennon). Si bien, el clásico del exBeatle será siempre un himno generacional, lo cierto es que la Orquesta Mondragón tiene tantas canciones propias que quizás hubieran funcionado mejor y que no pudieron ser escuchadas.

Por otra parte –y como algo anecdótico–, es necesario destacar que entre la concurrencia se encontraban dos salvadoreños: Juan Carlos Martínez y Carlos Franco, conductores del programa de radio «Noches de rock en tu idioma», que se transmite todos los viernes a las 10:00 p.m. en Radio Legislativa. Ellos portaban una manta alusiva al programa y que fue tomada por el video que se proyectaba en la pantalla gigante del show de la Orquesta Mondragón. El Salvador también dejó su huella en el Vive Latino 2019.

Escrito por Orus Villacorta