Un grupo de estudiantes, exestudiantes y familiares se manifestó frente a las instalaciones del Centro Cultural Salvadoreño Americano, institución a la que acusan de encubrir distintos episodios de acoso sexual. Las autoridades de este centro de estudios han optado por no dar declaraciones.
La mañana del lunes 7 de septiembre de 2026, más de una veintena de estudiantes, exestudiantes, familiares, madres y padres de familia protestaron frente a las instalaciones del Centro Cultural Salvadoreño Americano para denunciar unos 200 casos de acoso sexual ocurridos desde el 2012, por parte de una decena de profesores con el encubrimiento de las autoridades del plantel privado que posee 70 años de antigüedad.
Desde hace unos días, el estudiantado ha estado filtrando capturas de audio de algunos maestros que hacen referencias al cuerpo, peso y vestimenta de menores de edad.
El grupo estudiantil se apoyó en exestudiantes para acuerparse y realizar una protesta que ese día estuvo a punto de suspenderse, ya que los participantes manifestaron temor de ser detenidos por el régimen de excepción que se mantiene vigente en el país desde el 27 de marzo de 2022. Con la medida, que ha dejado de ser extraordinaria –pues es renovada, mes a mes, desde la Asamblea Legislativa– se han detenido a unas 91500 personas y se han suspendido las garantías constitucionales.
Los testimonios
Jonathan Campos, uno de los principales organizadores de la protesta, expuso los motivos de su denuncia pública. “Desarrollamos esta protesta con el fin de que la institución del Centro Cultural Salvadoreño Americano nos brinde una respuesta con transparencia y acciones. No se nos hace justo que se esté tratando de justificar a estos depredadores sexuales y tampoco se nos hace justo que, simplemente, quieran dejar pasar todo como si nunca sucedió nada. Es indignante para nosotros como ex alumnos y para los padres de familia que han depositado su confianza en el Centro. Es indignante que tengan a estos tipos trabajando ahí y que no vean la manera de denunciarlos, sino que también colaboren encubriéndolos. Nos parece increíblemente asquerosa la manera en que esta institución actúa”, expresó Campos.
Una madre de familia, quien no se identificó –por motivos de seguridad–, también compartió los motivos de su preocupación: “Yo me he presentado porque mi hija estudia aquí en último año de bachillerato y estoy indignada por todo lo que se ha visto en las redes sociales y lo que me ha comentado mi hija. Esos maestros, el maestro Dueñas, el maestro Eliud, Emmanuel, el señor Panameño… Esas personas no pueden estar ejerciendo la docencia en este colegio. Es un colegio privado en el que nosotros, como padres, confiamos. Queremos algo seguro para nuestras hijas e hijos; no queremos un acoso. Son maestros que están acosando a las niñas. No puede seguir sucediendo esto. Hay que tomar medidas para que no pase esto más. Las autoridades tienen que tomar cartas en el asunto y estos maestros no pueden ejercer en este colegio”, dijo la denunciante.
Por su parte, una exalumna también compartió sus razones: “Estoy aquí apoyando a los alumnos que todavía están estudiando en el Centro Cultural Salvadoreño Americano. Soy exalumna. Es indignante y triste llegar a este nivel, para que las autoridades hagan algo y constatar que, ni aún así, deciden tomar cartas sobre el asunto. Es decepcionante ver cómo se jactan de excelencia, valores y disciplina, cuando es lo que menos practican”, dijo. “Como adultos, deberían ser más conscientes de lo que están haciendo y de a quiénes están protegiendo, porque los que necesitan apoyo y protección son los niños; no los adultos que los provocan y los acosan, porque no es normal. No pueden venir y culpar a los adolescentes de actos que los adultos hacen, porque por eso están ahí; por eso son docentes. Están ahí para instruirlos, para ser una buena influencia para ellos; no al contrario. La verdad, es muy decepcionante”, añadió la exalumna.
Familiares del grupo estudiantil también se hicieron presentes y manifestaron su apoyo a la protesta. “Soy hermana de una alumna de segundo año de bachillerato y estoy aquí haciendo protesta con muchas mujeres y hombres también, porque mi hermana está siendo acosada sexualmente, verbalmente; incitada mediante las redes sociales por maestros de la institución Centro Cultural Salvadoreño Americano de San Salvador […] En los mensajes le ofrecen sexo oral, le dicen que se ve muy linda, que su cabello huele rico. Ellos tienen grupos de Whatsapp en los cuales mandan las actividades a sus alumnos, pero luego agarran los números de menores de edad para escribirles personalmente. Esto no es correcto. Les escriben para decirles que su cabello huele rico, que no engorden porque su uniforme se ve mal, que les quieren dar vuelta. Palabras demasiado fuertes, palabras que a mí me parecen demasiado asquerosas e imprudentes de un personal docente hacia una alumna menor de edad”, expresó.
El grupo de estudiantes y exestudiantes identificó a siete personas que han sido señaladas de haber acosado a las víctimas. Además, denunciaron también a otras tres personas a las que se les acusa de haber encubierto los casos.
El artículo 165 del Código Penal salvadoreño castiga a quien realice conductas sexuales indeseadas que impliquen frases, tocamientos, señas u otros actos de contenido sexual sin constituir un delito más grave. Las penas previstas –en el artículo que hace referencia a adultos– oscilan generalmente entre los tres y cinco años de prisión. En cambio, el delito de Agresión en Menor e Incapaz está regulado en el art. 161 del Código Penal, que establece lo siguiente: “La agresión sexual realizada con o sin violencia que no consistiere en acceso carnal, en menor de quince años de edad, será sancionada con prisión de ocho a doce años”.

Una manifestante sostiene un afiche con la denuncia de distintos casos de presunto acoso sexual en el Centro Cultural Salvadoreño Americano.
La respuesta
Revista Factum buscó al director del Centro Cultural Salvadoreño Americano, Jorge Alejandro Castrillo, pero su secretario, identificado como José Ángel, informó que “para no entorpecer el trabajo de las autoridades competentes”, no darán declaraciones. Según el secretario, la institución ya habría dado parte al Ministerio de Educación, al Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia de El Salvador (Conapina), la institución pública encargada de ser el ente rector de la Ley Crecer Juntos y de velar por los derechos de los niños, niñas y adolescentes en el país; así como también a la Fiscalía General de la República (FGR).
El 5 de septiembre de 2026, en las redes sociales del Centro, directivos de la institución compartieron las primeras medidas adoptadas. “Ante las acusaciones y señalamientos difundidos a través de diferentes redes sociales en contra del CCSA, y de algunos de nuestros colaboradores, se han iniciado las acciones legales correspondientes con el propósito de identificar a los responsables de dichos actos y garantizar que cualquier situación sea abordada por las vías legales pertinentes. La institución actuará con firmeza ante cualquier publicación que, sin fundamento, pretenda afectar la dignidad de las personas y la imagen de nuestra marca”, decía el comunicado.
Según datos de UNICEF en el año 2021, cada mes, la FGR recibía un promedio de unas 155 denuncias por delitos sexuales (violación, agresiones sexuales y acoso) cometidos contra niñas, niños y adolescentes.
En 2006, en Estados Unidos, la activista afrodescendiente Tarana Burke comenzó a usar la frase «Me Too» en Myspace para apoyar a víctimas de abuso sexual. En octubre de 2017, el movimiento alcanzó una fuerte difusión en internet, tras las denuncias realizadas contra el productor Harvey Weinstein. En Latinoamérica, muchas niñas, adolescentes y mujeres “funaron” públicamente a las personas que les habían acosado en sus centros de estudio o trabajo. La “funa” es un mecanismo que, en el contexto feminista, consiste en publicar el nombre de presuntos acosadores cuando presuntas víctimas perciben impunidad judicial.
- Al cierre de esta nota, no hemos obtenido respuesta de parte del Ministerio de Educación, ni del Conapina. Estas instituciones pueden comunicarse al correo redaccion@revistafactum.com, si gustan compartir los avances del caso.
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