6162 Vistas |  3

¿Quién dijo que todo está perdido? (El curioso caso de las encuestas de opinión pública)

“Hace ya unos años, proponíamos la posibilidad de utilizar las encuestas de opinión pública como un instrumento de desideologización”

–Martín-Baró, 1991

Los métodos cuantitativos para la medición de algún aspecto de la realidad implican, indudablemente, la reducción de un fenómeno social complejo a una sola dimensión (un porcentaje, por ejemplo) y que puede traducirse en la pérdida de información importante sobre el fenómeno que se pretende medir. Sin embargo, desde la psicología política propuesta por Martín-Baró (1991), las encuestas pueden ser un instrumento para que la población pueda reflexionar críticamente y reconocer su rol dentro de un sistema político.

Debido a los resultados de encuestas preelectorales realizadas los últimos meses, empecé a “remojar” mi postura frente a ellas. Creo que la encuesta, como instrumento de recolección y visibilización de la opinión pública, es válida, urgente y necesaria. Por su parte, las encuestas electorales deben formar parte del proceso de reflexión crítica; no considerarse como un predictor de los resultados.

Algunos de los criterios básicos que debe cumplir una encuesta son la rigurosidad y la representatividad, por lo cual es importante leerlas desde una postura crítica: ¿Qué institución hizo la encuesta? ¿Qué muestra utilizó? ¿Qué métodos empleó?

A continuación, comparto información acerca de algunas de las encuestas realizadas recientemente en torno a las elecciones que decidirán quién será el próximo Presidente de la República de El Salvador:

  • La encuesta de CID-Gallup se realizó entre el 24 y el 29 de octubre a través de boletas efectivas, con una muestra de 1,000 personas, una muestra que no se considera representativa de la población mayor de 18 años que reside en el país.
    Los resultados de la intención de voto que esta encuesta arrojó son: GANA 44 %, Arena/Coalición 28 %, FMLN 16 %.
    Sobre esta encuesta no he encontrado un boletín oficial, solo un boletín de prensa que explica brevemente los resultados generales.
  • La encuesta de la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo (Fundaungo) se realizó del 27 de octubre al 19 de noviembre. El tamaño de la muestra fue de 1,985 personas (representativa) en los 14 departamentos. El muestreo fue probabilístico y estratificado por conglomerados; cuotas por sexo y grupo etario. Intención de voto: GANA 42 %, Arena/PCN/PDC/DS (coalición alianza por un nuevo país) 21.4 %, FMLN 11.3 %.
    Su boletín es, a mi parecer, el que especifica con mayor detalle sus métodos y resultados.
  • La encuesta de la UFG se realizó del 6 al 11 de noviembre con una muestra de 1,538 personas (se considera representativa) y a través de boletas efectivas, a nivel nacional.
    Resultados intención de voto: GANA/NI/CD 33.9 %, Arena/PDC/PCD 19.8 %, FMLN 7.0 %.
    Los detalles de esta encuesta se pueden consultar en este enlace. Y también se puede consultar su base de datos.
  • La encuesta de la UTEC se realizó entre el 30 de noviembre al 2 de diciembre a 2,143 personas (representativa) y en 88 municipios de los 14 departamentos país.
    Resultados de intención de voto: GANA (Nuevas Ideas) 40.5 %, Arena (Alianza para un nuevo país) 23.6 %, FMLN 10.4 %.
    Aquí se encuentra el boletín oficial.
  • La recién presentada encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) se realizó del 16 de noviembre al 2 de diciembre a través de entrevistas personales. La muestra fue de 1,806 entrevistas a personas adultas, la cual se considera representativa de toda la población salvadoreña de 18 años y más que reside en el país. Contó con un muestreo polietápico con cuotas departamentales, sexo y grupos de edad, en los 14 departamentos.
    Resultados de intención de voto por partido o coalición: GANA 44.1 %, Arena-PCN-PDC-DS 19.7 %, FMLN 10.6 %, VAMOS 0.8 %.
    Resultados de intención de voto por candidato: N. Bukele 51.3 %, C. Calleja 21.2 %, H. Martínez 10.6 %, J. Alvarado 1.2 %.
    Para mayor información, aquí se encuentra el enlace del boletín oficial.
  • Finalmente, la encuesta de TResearch MX se realizó del 5 al 9 de diciembre a través de dispositivos con acceso a internet. La muestra fue de 1000 personas (es decir, no se considera representativa). En esta encuesta no se describe en el boletín si existieron cuotas por departamento.
    Resultados intención de voto por candidato: N. Bukele 57.1 %, C. Calleja 31.2 %, H. Martínez 10.5 %.
    Aquí está el enlace al boletín oficial.

Personalmente, a partir de lo expuesto, considero que:

  1. TResearch MX y CID-Gallup son organizaciones privadas cuya muestra no es representativa y no se tienen datos de cuotas por departamento.
  2. Las encuestas realizadas por la UFG, Fundaungo, UTEC y Iudop pueden proporcionar un panorama más claro de la opinión pública durante los meses de octubre, noviembre y principios de diciembre de 2018.

*Nota: no encontré una encuesta oficial de la UES a nivel nacional. Se presentó una encuesta realizada en la zona paracentral: Cuscatlán, San Vicente, Cabañas y La Paz.)


Algo que resulta interesante de este panorama (tal y como lo comentó Salvador Samayoa en la entrevista realizada por el programa de entrevistas Focos y exhibida el pasado domingo 9 de diciembre) es que hace tan solo diez meses, en febrero del 2018, la encuesta Iudop/UCA (titulada “Los salvadoreños y salvadoreñas opinan sobre las elecciones legislativas y municipales de 2018”), que presenta una muestra representativa de 1,588 entrevistas a nivel nacional (más una muestra adicional para conocer la opinión específica de la población de San Salvador de 802 encuestas), revelaba los siguientes resultados en intención de voto:

– Arena 32.7 %, FMLN 20.5 %, GANA 7.5 %, PCN 5.1%, PDC 2.1%, Otro partidos 2%, No sabe/voto secreto: 30%.

En la misma encuesta, el 62 % de las personas indicaron que ningún partido era de su preferencia; 17.3 % indicó que Arena; 13.5 % indicó que el FMLN; y el 1.8 % indicó que GANA.

Posteriormente, en junio de 2018, en su estudio de evaluación del cuarto año de gobierno de Salvador Sánchez Cerén, con una muestra representativa de 1,260 encuestas a nivel nacional, el Iudop designó un ítem a la consulta sobre qué candidato podía ser considerado como la mejor opción:

– Un 51 % de la población indicó que Nayib Bukele era el mejor candidato presidencial, sin importar el partido con el que participara.

Ahora vemos, a partir del resultado de la encuesta más reciente que esa tendencia se ha mantenido (51.3 %).

No voy a exponer a detalle mi opinión sobre Nayib Bukele como persona, sin embargo, me pregunto objetivamente:

¿Cómo es posible que un candidato presidencial que aún no ha presentado un proyecto político definido sea –según las encuestas de opinión pública– la mejor opción para un país con una profunda crisis social y económica?

Sin duda, el descontento, el agotamiento y la desconfianza hacia la política tradicional (un fenómeno complejo cuyas causas exceden esta breve columna) han contribuido a que un gran porcentaje de la población pase de la indiferencia a optar por una opción que, por el simple hecho de no ser ni Arena ni FMLN, pareciera ser la mejor, sin importar lo que esta opción ofrece o representa.

A este ambiente de desconfianza, se suman los últimos dos meses de una campaña electoral en la que no se han presentado propuestas concretas en relación a las principales problemáticas del país por parte de ninguno de los candidatos, como a la vez ninguno de los tres principales candidatos ha asumido posturas claras ante numerosos temas relevantes puestos sobre la mesa por las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos.

Tanto Carlos Calleja como Hugo Martínez –más el primero que el segundo– han optado por presentarse a sí mismos como opciones renovadas y, de alguna forma, independientes (o ignorantes) de la historia reciente de su partido; Nayib Bukele, por su parte, se sostiene como candidato independientemente de la popularidad del partido al que se afilie. En lugar de juzgar por el partido de procedencia a uno y por sus cualidades personales a otro, ¿no deberíamos, en este caso, analizar objetivamente qué candidato podría considerarse más apto para asumir la presidencia?

Pese a las notas periodísticas que desprestigian la campaña virtual de Bukele, el candidato de GANA se perfila en el imaginario de la población como el “posible ganador” de las elecciones presidenciales del 2018. Esto es algo reconocido incluso por personas que manifiestan que no votarán por él. Y puede leerse ingenuo o inocente, pero genuinamente me sorprende que un candidato con una postura esquiva hacia los medios y a la vez desafiante –algunas veces de manera virtual– hacia instituciones como el Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía General de la República e incluso la Secretaría de Cultura de la Presidencia, sea quien encabeza las encuestas de opinión pública.

Si bien, como mencioné al principio, creo que las encuestas no deben considerarse como un predictor de los resultados electorales, sí deben atenderse como un indicador de la opinión pública, siempre y cuando posean una muestra representativa y cuenten con cuotas por departamento, sexo y grupo etario.

En un análisis presentado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), sobre 17 encuestas preelectorales de América Latina realizadas entre los años 2012 y 2017, y que se alejaron del resultado que pretendían predecir, se reconoce que los altos niveles de desacierto pueden atribuirse tanto a las fallas metodológicas como al alto sesgo político.

Si bien, las encuestas del Iudop nunca se han alejado tantos puntos de los resultados electorales definitivos, otras instituciones como CID-Gallup sí lo han hecho, específicamente como ocurrió en las elecciones a Alcalde Municipal de San Salvador en el 2015, cuando beneficiaban a Bukele con un 55 % y el resultado fue de un 50 %. En términos de la población que fue a emitir el sufragio, ese 5 % adicional equivale a más de 8,900 personas), lo que nos confirma el riesgo identificado por la Celag: las encuestas pueden funcionar como un arma política que busca condicionar resultados, no pronosticarlos.

A mi parecer, el Iudop es uno de los legados más importantes que Ignacio Martín-Baró (doctor en psicología social, 1942-1989) dejó a la población salvadoreña. Martín Baró concibió en los resultados de las encuestas “un espejo que podía reflejar en la misma opinión pública una imagen más exacta de las complejidades de la sociedad salvadoreña”. Entre 1986 y 1989, el Iudop realizó 25 encuestas a nivel nacional, proyectando con mucha exactitud los resultados de las elecciones legislativas de 1988 y presidenciales de 1989. El equipo que realizaba las encuestas muchas veces fue perseguido, detenido o secuestrado mientras realizaban trabajo de campo.

En conclusión, este escrito pretende destacar el valor del rol de las encuestas preelectorales como instrumentos para la reflexión crítica, no como predictores que generen confianza o resignación, según el caso.

Independientemente del resultado de las encuestas, es tiempo de involucrarnos, asumir una postura, informarnos, organizarnos, acudir a los espacios de discusión, incidir desde las distintas plataformas que tengamos a nuestro alcance y promover el diálogo. Manifiesto abiertamente todo mi respeto y mi admiración a quienes, desde sus distintas organizaciones o a título personal, se mantienen observantes, emitiendo un juicio crítico sobre las propuestas y acciones de las fórmulas presidenciales y del acontecer nacional.

El próximo domingo 16 de diciembre se llevará a cabo un debate presidencial en la Universidad de El Salvador. En él se abordarán cuatro ejes principales: Seguridad, Derechos Humanos, Economía y Educación. Para quienes no tenemos posibilidad de asistir, este será transmitido en las redes sociales de la UES y la YSUES. 

Sin embargo, hasta el momento de la publicación de esta columna, Nayib Bukele, candidato por el partido GANA, había comunicado que no participaría en este debate, al afirmar que su equipo de campaña no fue tomado en cuenta para establecer las reglas del debate.

Si bien, algunos estudios han comprobado que no es posible establecer una incidencia directa de los debates políticos en la intención de voto, excepto en el caso de elecciones extremadamente reñidas, puede ser un espacio significativo para quienes aun no han tomado una decisión o, en el mejor de los casos, para quienes deseen reflexionar y poner en valor otros aspectos, más allá del partido de procedencia o de los atributos aparentes de un candidato. Los porcentajes de preferencia por candidato reflejan a un 84.3 % de las personas entrevistadas, es decir que un 15.7 % de la muestra aún no ha decidido su voto.

Escuchemos atentamente cada una de las propuestas y evaluemos su correspondencia con la realidad del país. La participación activa de los candidatos debería ser un primer punto a su favor. En lo personal, tengo muy claro qué candidato considero plantea propuestas más concretas en su plan de gobierno.

¿Quién dijo que todo está perdido?

Nota: agradecimientos especiales a William Santamaría, abogado salvadoreño, y a Alexandra Rodríguez Romero, puertorriqueña doctora en sociología, por sus aportes a este escrito.


  • Sofía Rivera. Arquitecta salvadoreña, graduada de la UCA de El Salvador. Magíster en Neuropsicología y Educación por parte de la Universidad de la Rioja. Catedrática en el Departamento de Organización del Espacio (DOE/UCA). Co-productora del programa de radio «La Casa de Todos». Actualmente se encuentra cursando un Magíster en Arquitectura en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile.

¿TE HA GUSTADO EL ARTÍCULO?

Suscríbete al boletín y recibe cada semana los contenidos en tu email.